7 etapas del proceso de toma de decisiones empresariales

15 de Diciembre de 2021

El proceso de toma de decisiones en una empresa es muy significativo, ya que le permite a la organización afrontar problemas, teniendo en cuenta la limitación de recursos para conseguir el resultado deseado.

Esto es especialmente importante en épocas de crisis y recuperación económica, así como durante disrupciones en la dinámica de los mercados y los procesos de producción.

Para discernir la mejor opción, es determinante realizar una eficiente recopilación y análisis de datos. Por ello, en este artículo le explicamos cómo tomar una buena decisión empresarial y cuáles son los beneficios de hacerlo correctamente. ¡Comencemos!

¿En qué consiste una buena toma de decisiones?

Una mala decisión empresarial puede poner en riesgo a toda la organización. En ocasiones, la urgencia o desconocimiento pueden llevar a optar por alternativas que no son convenientes para el negocio.

A menudo, las empresas se enfrentan a contextos retadores y en ocasiones a eventos disruptivos que causan incertidumbre en el mercado. Para estos casos, es especialmente importante estar preparado para tomar buenas decisiones empresariales.

Sin importar la gravedad de la situación, una buena toma de decisiones es un punto crucial hacia el éxito.

Para hacerlo de manera exitosa, considere dos factores fundamentales:

  • Conocimiento de los datos: ya que partir de ellos se puede hacer un análisis que evalúe las alternativas más convenientes de acuerdo con los objetivos de la empresa.
  • Análisis de la información: que permite revisar si la decisión seleccionada es la más adecuada. Abordaremos este punto más adelante.

Las decisiones empresariales no deben tomarse de manera impulsiva. Son un proceso que se desarrolla a través de los años y que mantiene una estructura cíclica, la cual se retroalimenta a partir de las acciones que se ejecutan.

¿Cuáles son los beneficios de una buena toma de decisiones?

Dentro de una compañía, no solo un gerente toma decisiones. También existen distintos grupos y áreas organizacionales que se involucran en las distintas medidas y, a través de la investigación y el análisis, buscan y seleccionan la mejor opción para favorecer al funcionamiento de la empresa.

La supervivencia de una empresa y las claves para su recuperación están ligadas estrechamente a la gestión y a las medidas que los colaboradores y gerentes deciden adoptar.

Mediante una toma de decisiones eficiente, es posible:

  • Mejorar la productividad.
  • Garantizar el funcionamiento de las normas éticas y legales mediante la cultura de cumplimiento empresarial.
  • Evitar errores a futuro.
  • Garantizar el éxito de las estrategias empresariales.
  • Un buen posicionamiento respecto a la competencia.
  • Asegurar la rentabilidad y construir los cimientos de una compañía próspera.

7 etapas del proceso de toma de decisiones empresariales

Enseguida te compartimos las distintas etapas del proceso de toma de decisiones para que logres una gestión eficaz.

1. Identificación del problema

Un problema surge cuando se percibe una alteración del estado actual de una situación y el estado que se desea de ella.

Esta diferencia pone en alerta al responsable del área comprometida y lo obliga a conocer la problemática, su naturaleza y, mediante un análisis, actuar para resolverlo o para llevarlo al estado que se quiere alcanzar.

El problema en cuestión puede generar presión en la persona responsable de resolverlo. Las políticas de una empresa, las fechas límite, las urgencias y la necesidad de un buen funcionamiento, son ejemplos claros que pueden poner en riesgo a todo el proceso.

Para que esto se desarrolle de la mejor manera, el responsable deberá contar con la información y con los recursos para identificar el problema y luego encontrar la mejor solución posible.

2. Identificación de los criterios para llevar a cabo el proceso de toma de decisiones

Consiste en señalar la pauta o los métodos que serán importantes para resolver el problema en cuestión. Estos pueden ser varios, lo importante es saber detectar cuáles son los más favorables para la toma de decisiones.

Si el problema de tu compañía es, por ejemplo, el aumento de fraudes en los reportes de gastos, quizás las posibles soluciones sean: educar a los colaboradores en tu política de gastos, pedir la entrega de justificantes de pago para todas las notas de gastos, diseñar nuevas políticas de reembolso, emplear tarjetas corporativas que faciliten el control o incluso utilizar un software de gestión de gastos.

Para tener un mejor panorama de la situación, es importante discernir de entre todos los criterios, aquellos que pueden ser de ayuda y los que se deben omitir. 

3. Asignación de ponderaciones a los criterios

Una vez que se hayan seleccionado los criterios para gestionar el proceso, estos deben ser ponderados con el fin de conocer cuáles serán los más eficientes para la toma de decisión final.

En nuestro caso, si la empresa quiere reducir el número de fraudes, quizás tenga que elegir entre una o más opciones.

4. Desarrollo y análisis de las alternativas

En esta etapa se presentan todas las alternativas que podrán resolver la problemática. Esto facilita el estudio minucioso de cada una de ellas.

Se recomienda identificar sus fortalezas y debilidades, a fin de escoger la mejor opción para resolver el problema con éxito.

5. Selección de la alternativa

Una vez presentadas, establecidas y evaluadas todas las alternativas posibles, ha llegado el momento crucial en la toma de decisiones.

La persona al mando de la situación escogerá la alternativa más adecuada para resolver el problema y garantizar el buen funcionamiento de la empresa.

En este paso, se deben considerar factores: financieros, corporativos, legales, éticos etc. Todo de acuerdo a los parámetros y a las necesidades de la compañía.

6. Implementación de la alternativa

Esta etapa es una de las más importantes.

Como se menciona anteriormente, este proceso se sostiene sobre una estructura cíclica, lo que significa que cuando todas las partes afectadas participan, las soluciones a futuro son inmediatas y eficaces.

Es por eso que se aconseja que las personas afectadas participen en todo el proceso, desde la planificación hasta la dirección efectiva. Sin duda, la decisión final se les debe comunicar. De esta manera se comprometerán con la alternativa que permitirá solucionar el problema.

7. Evaluación de la efectividad de la decisión

Una vez implementada la solución, es necesario evaluarla para saber si el problema fue resuelto.

Para ello, es importante contar con un estudio que documente y analice todo el proceso. Si hubiese un error, este se podrá detectar dentro de las etapas y la nueva decisión para afrontarla será más fácil de encontrar.

Si la decisión elegida para reducir el fraude interno fue la implementación de un software de gestión de gastos, se deberá estimar de qué forma ayudó a optimizar el proceso de revisión y aprobación; así como el porcentaje de reducción de casos en un periodo de tiempo estimado.

A continuación, presentamos algunos consejos a seguir para realizar una evaluación adecuada:

  • Informe de seguimiento: realizar un informe de todo el proceso para saber cómo ha influido la toma de decisiones.
  • Objetivos resueltos: el proceso terminará cuando se sepa que la solución seleccionada ha resuelto el problema y ha logrado el estado deseado.
  • Notas: es conveniente llevar un catálogo con los métodos utilizados y con los datos estudiados y analizados. Así se incluyen todas las estadísticas que podrían ayudar a futuro.

Esperamos que este contenido le haya sido de utilidad para conocer las siete etapas de un proceso de toma de decisiones empresariales eficaz.

Ahora bien, si necesita algún plan de emergencia, conocer las claves sobre la supervivencia de una empresa en tiempos de recuperación le brindará grandes aportes. ¡No se lo pierda!